EJE: HISTORIA MUNDIAL

El Siglo XIX: Liberalismo, Burguesía y Estado-Nación

El siglo XIX fue una época de transformaciones radicales que moldearon el mundo contemporáneo. Tras la Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas, Europa y América experimentaron el derrumbe definitivo del Antiguo Régimen y el ascenso de nuevas ideas políticas, económicas y sociales que redefinieron la forma en que los seres humanos se organizan y gobiernan.


1. El Ideario Republicano y Liberal

El motor ideológico de este siglo fue el Liberalismo, una doctrina surgida de la Ilustración que se oponía frontalmente al Absolutismo Monárquico. Mientras el absolutismo defendía que el poder venía de Dios y se concentraba en el Rey, el liberalismo postulaba que la soberanía residía en la nación (el pueblo) y que el poder debía estar limitado para proteger los derechos fundamentales del individuo. Esta lucha ideológica no fue pacífica; se manifestó en oleadas revolucionarias (1820, 1830, 1848) que sacudieron los cimientos de las monarquías europeas.

Los Pilares del Liberalismo Político

El pensamiento liberal se estructuró sobre principios innegociables. Primero, la Soberanía Popular: la legitimidad del gobierno no es divina, sino que emana del consentimiento de los ciudadanos, expresado a través del voto (sufragio). Segundo, la Separación de Poderes: para evitar la tiranía, el poder debe dividirse en Ejecutivo, Legislativo y Judicial, controlándose mutuamente. Tercero, la necesidad de una Constitución: una ley suprema escrita que organice el Estado y, lo más importante, garantice los derechos individuales (libertad de expresión, de prensa, de reunión) frente a los abusos de la autoridad.

El Liberalismo Económico

En el plano económico, pensadores como Adam Smith promovieron el "laissez-faire" (dejar hacer). Sostenían que la riqueza de las naciones dependía de la libertad de comercio y de la iniciativa privada, sin intervención del Estado. Defendían la propiedad privada como un derecho natural y creían que el mercado, a través de la ley de oferta y demanda, era el mecanismo más eficiente para asignar recursos. Esta visión impulsó el capitalismo industrial, aunque también generó profundas desigualdades sociales.

💡 Tip PAES: Es crucial entender que estas ideas liberales cruzaron el Atlántico y fueron la justificación intelectual de los procesos de Independencia en América Latina. Los criollos utilizaron el discurso de la soberanía popular y el constitucionalismo para legitimar su ruptura con la Corona Española.

2. El Ascenso de la Burguesía

Si la aristocracia terrateniente fue la clase dominante del Antiguo Régimen, el siglo XIX pertenece a la Burguesía. Este grupo social, compuesto por comerciantes, banqueros, dueños de industrias y profesionales liberales, lideró las transformaciones de la época. No solo controlaban el capital económico gracias a la industrialización, sino que también aspiraban al poder político, hasta entonces reservado a la nobleza.

La burguesía impuso una nueva cultura y escala de valores basada en el mérito individual. A diferencia de la nobleza, cuyo estatus dependía del nacimiento ("sangre azul"), el burgués valoraba el esfuerzo personal, el trabajo, el ahorro y la educación como medios para el ascenso social. Promovieron la vida urbana, el acceso a la cultura (teatros, óperas) y una estricta moralidad en la vida privada y familiar. Sin embargo, esta visión meritocrática a menudo ignoraba las barreras estructurales que impedían a las clases bajas (el proletariado) mejorar su situación, justificando así la desigualdad social como una falta de "esfuerzo" individual.

3. El Surgimiento del Estado-Nación

Durante el siglo XIX, se consolidó una idea política revolucionaria: el Nacionalismo. Este concepto postulaba que cada "Nación" —entendida como una comunidad humana unida por vínculos culturales, históricos, lingüísticos y tradicionales— tenía el derecho inalienable de constituir su propio "Estado" soberano. El objetivo era hacer coincidir las fronteras políticas (el mapa) con las fronteras culturales (la gente), dando origen al Estado-Nación moderno.

Este principio nacionalista actuó como una fuerza de doble filo en Europa. Por un lado, fue una fuerza integradora, impulsando procesos de unificación en territorios que compartían una cultura pero estaban divididos políticamente, como ocurrió en las Unificaciones de Italia (liderada por el Piamonte) y de Alemania (liderada por Prusia). Por otro lado, fue una fuerza disgregadora para los grandes imperios multinacionales (como el Austrohúngaro o el Otomano), donde diversas etnias (húngaros, checos, griegos) comenzaron a exigir su independencia para formar sus propios estados, generando tensiones que eventualmente desembocarían en la Primera Guerra Mundial.

Fuente Primaria: ¿Qué es una Nación?

"Una nación es un alma, un principio espiritual. Dos cosas constituyen esta alma... Una es la posesión en común de un rico legado de recuerdos; la otra es el consentimiento actual, el deseo de vivir juntos, la voluntad de seguir haciendo valer la herencia que se ha recibido indivisa... La existencia de una nación es un plebiscito de todos los días."

— Ernest Renan, conferencia en la Sorbona (1882)

Análisis: Renan aporta una visión moderna y subjetiva de la nación. No la define por la raza o la lengua (factores biológicos o fijos), sino por la voluntad de los ciudadanos de pertenecer a un proyecto común. Esto es clave para entender las repúblicas americanas, que se construyeron sobre la voluntad política más que sobre una etnia única.

4. El Motor Económico: La Revolución Industrial

Paralelamente a los cambios políticos, el mundo experimentaba la transformación económica más grande desde la invención de la agricultura: la Revolución Industrial. Iniciada en Inglaterra a fines del s. XVIII y expandida por Europa y EE.UU. durante el s. XIX, consistió en el reemplazo del trabajo manual y artesanal por la producción mecanizada en fábricas, impulsada primero por el vapor y el carbón, y luego por la electricidad y el petróleo.

Este proceso cambió radicalmente la estructura de la sociedad. Provocó una migración masiva del campo a la ciudad (urbanización), dando origen a grandes metrópolis industriales contaminadas y hacinadas. Surgió una nueva clase social, el Proletariado (obreros industriales), que vivía en condiciones precarias, sin derechos laborales y con largas jornadas de trabajo. La tensión entre la Burguesía dueña del capital y el Proletariado que vendía su fuerza de trabajo dio origen a la "Cuestión Social" y al surgimiento de los movimientos obreros y las ideologías socialistas que marcarían el futuro.

📝 Mini-Ensayo: Practica lo aprendido

1. ¿Qué principio político fundamental defendía el liberalismo del siglo XIX en oposición al Absolutismo?

A) La concentración de todos los poderes en la figura del monarca.
B) La soberanía popular y la necesidad de una Constitución escrita.
C) El origen divino del poder de los reyes.
D) La organización de la sociedad en estamentos cerrados por nacimiento.
Correcta: B. El corazón del liberalismo político es que el poder reside en los ciudadanos (soberanía nacional) y que debe estar limitado y regulado por una ley suprema (Constitución) para evitar abusos.

2. ¿Cuál fue el rol histórico de la burguesía durante el siglo XIX?

A) Defender los privilegios tradicionales de la nobleza y el clero.
B) Liderar las transformaciones políticas y económicas basadas en el mérito y la propiedad privada.
C) Rechazar el desarrollo industrial para volver a una economía agraria.
D) Promover la igualdad económica absoluta entre todas las clases sociales.
Correcta: B. La burguesía fue la clase revolucionaria del siglo XIX. Impulsó el fin del Antiguo Régimen para acceder al poder político y fomentó el capitalismo industrial como motor de riqueza.

3. El concepto de "Estado-Nación" que se consolidó en el siglo XIX implica que:

A) Cada comunidad cultural (nación) tiene derecho a conformar su propia organización política soberana (Estado).
B) Los imperios multinacionales son la forma de gobierno más estable y deseable.
C) Las fronteras política no tienen importancia y deben ser eliminadas.
D) El Estado debe imponer una religión única a todos sus habitantes por la fuerza.
Correcta: A. El nacionalismo busca la congruencia entre la unidad cultural y la unidad política. Esto justificó tanto las unificaciones (como en Italia) como los movimientos independentistas dentro de los imperios.